Visitar regularmente al dentista es más saludable y económico

Normalmente acudimos a un dentista cuando sentimos algún dolor o molestia bucal, observamos manchas oscuras, que intuimos pueden ser caries, descubrimos que se nos ha roto un diente o sangramos por las encías cuando nos cepillamos. Incluso, en muchos casos, sólo vamos cuando reconocemos que nuestra dentadura no está ofreciendo una buena imagen estética o ‘social’, ya sea porque tenemos algún diente torcido, se nos ha acumulado una gran cantidad de sarro entre los dientes o producimos un desagradable mal aliento…

Pero esa forma de actuar no es la adecuada. Como medida de prevención debemos visitar al dentista al menos una vez al año para que revise el estado de nuestra dentadura y nos realice una profunda limpieza bucal. De esta forma, un profesional puede tener controlada la salud de nuestros dientes y evitar males mayores que, además, nos resultarán más caros que los tratamientos preventivos como, por ejemplo, el de una simple radiografía, que nos puede descubrir algún problema que a simple vista no lo habíamos detectado.

Dientes sanos